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viernes, 22 de julio de 2011

Viejas alemanas

Los párpados se deslizan poco a poco, cayéndose por su propio peso; casi sin que te percates. Por momentos te sumerges en un estado de somnolencia que no llega a ser un sueño pleno y placentero. Aquel sueño que te repone después de cada día. Tus manos palpan la manta que recubre el sofá en el que estás sentado. Esa suavidad del algodón y las delicadas caricias te van sacando poco a poco de un salón vacío, de forma que cada vez escuchas menos ese televisor; quedando su sonido de fondo.

Pero no puedes dormirte. No quieres. Allí tirado en el sofá pasas cada uno de los canales de la TV y el satélite, viendo uno tras de otro los canales de tarot, concursos de madrugada y terminando en unos canales alemanes que pasan continuamente clips pseudoeróticos con música de organillo y en algunos casos en lugar de la jovencita de turno sale una vieja, que podría ser tu abuela.

Allí tirado no tienes ganas de nada. Hasta la sola idea de levantarte para ir a dormir te hastía y aburre. Solo quieres estar allí tirado viendo pasar los canales unos tras otro. No importa el contenido. Qué más da si es una vieja de cincuenta en paños menores o un hombre del tiempo de un canal francés que pronostica fuertes lluvias sobre Marsella. Tu única ambición es estar allí y que pase el tiempo. Estar despierto mientras pasa el tiempo… sin hacer nada, esperando a que suceda algo. Pero ese algo nunca sucede. Solo languideces en un sofá a las 3 de la mañana, en una casa vacía y sin vida, por las que llevas rondando tu solo varios días, en la más absoluta tranquilidad. Entre aquellas paredes al final has terminado por languidecer delante de una pantalla, ya sea la TV o el ordenador, hasta que algo pase. Todo lo demás es monótono y aburrido… o por lo menos eso te parece. Desearías poder insuflar algo de vitalidad a tu día a día, pero lo único que haces es esperar, como quien espera a que le llegue la hora.

domingo, 19 de junio de 2011

Cuidado que viene Disney

Casi es verano. Solo faltan dos días, pero ya le ha cogido manía. Álex, se levanta cada mañana cansado como cuando madrugaba, solo que el reloj ahora marca las doce y no las siete y media. Es pronto para que haga adivinaciones sobre las “vacaciones” que ya ha comenzado. Porque no lo son de verdad. Hay una fecha que cada vez tiene más próxima y son los exámenes de julio. Solo son dos, y asequibles. Pero que pocas ganas tiene de hacer nada.

Cuando por las mañanas abre los párpados y sus ojos legañosos miran el reloj se acuerda de los planes que tenía cuando acabó el curso “levantarse pronto, ir a correr, comer mejor… estudiar”. Todo lo que ahora no está haciendo. Sus días son sencillos, y aburridos.

Mientras mira la lluvia por la ventana en los días previos a la llegada del calor, y cargados de agua, escucha de fondo el sonido del televisor. Está tirado en el sofá. Pero de forma distinta. Los pies en el respaldo y la cabeza al suelo. Así, del revés, espera a que la sangre le baje (o le suba) al cerebro ya que en esos momentos la otra opción es seguir con la cuarta de hora de partida en la videoconsola. Por suerte como mamá y papá no están, puede aprovechar para hacer cosas como esas… vaguear, jugar, y “sentarse” del revés en el sofá con las zapatillas en el respaldo y la cabeza en el suelo hasta que empieza a marearse. En la mesa del salón, una caja de pizza, un refresco y muchos yogures vacíos.

Mientras está allí esperando un mareo que no llega y mira a través de la ventana a su perro igual de aburrido y tirado en el porche de la casa, empieza a oler ese aroma de los tres días que lleva sin ducharse. Tres días en los que no ha salido de casa y tampoco se ha quitado un pijama que ya casi es como otra capa de piel que empieza a aumentar de tamaño en consonancia con su barriga. Lo único bueno es que después de dos meses se había afeitado, pero solo porque estaba aburrido…

El salón comienza a dar vueltas y empieza a pensar que esa forma de conseguir un “colocón” es demasiado (no, muuuuuy!) estúpida. Bueno, no si tienes diez años y has terminados los deberes justo cuando Mami y Papi salían de casa y te dejaban solo toda la tarde (vaya aventura!). El problema es que ahora no hay un niño de diez años que haya terminado los deberes, sino un tío de diecinueve con nula higiene corporal, sin novia, sin planes, con mucho trabajo pendiente y sin motivaciones o aspiraciones en un futuro próximo… y que además estaba engordando! Si a eso le añadimos un acné sobrealimentado son grasas artificiales de las últimas dos semanas… el resultado es, cuando menos, asqueroso. O mejor: lamentable.

Oh! Qué “bonita” es mi vida… creo que voy a ver una peli a PelisYonkis, hoy… vamos con las de Disney, qué tal Mulan?

domingo, 20 de marzo de 2011

Sofá y peli

Es por la tarde. Hace sol, un día perfecto: ni frío ni calor. Pero Él prefiere estar tirado en el sofá de un piso de color blanco que parece imitar las paredes de un psiquiátrico. Está acompañado, y no es una tía buena medio psicótica a la que se ha tirado 4 veces en el sofá de una de sus compañeras. Ese tío que está sentado junto a él es Nico. Y Él, es Álex. Y es domingo…

-Oye tío, mola la peli.

-Lo sé, Álex… ya sabes que yo solo te recomiendo buenas pelis.

-Fuiste tú quien me dijo que “Tango y Cash” era la polla, así que no me jodas… Seguro que solo me dijiste esta porque es en los 80.

-Puede ser, pero quédate cuando ponen “Breaking The Law”. Está guapísimo.

-Putos 80, menos mal que pasaron…

En el sofá conjunto hay una tía, y hasta está buena. Pero no va a terminar en la cama con ninguno de ellos. Pero claro, para eso tiene que haber unos motivos. Ninguno de ellos tiene una ETS o es gay. No son mala gente y quizá hasta merecen la pena. Pero… vamos a lo que vamos. Motivos por los que no tirarse a los tíos del sofá de al lado. Primero: es amiga de Álex y ya se sabe que entre buenos amigos no hay sexo a menos que lo hubiera antes de que la amistad se formalizara tanto y como por entonces tenían 14 años dudo que tuvieran muchas ganas de follar (aunque vieno cómo anda la juventud); y con Nico… digamos que no le gustan los tíos con un polo de Ralph Lauren y que adoran a Eddie Van Halen y a David Getta por igual (peores cosas ha visto la naturaleza). Esa chica es Carla.

-Oye, Álex. Qué es lo qué más te gustó? –dice Carla, con mirada inquisitiva. Porque ya sabe la respuesta.

-Bah, no sé. Pero le daría un… 7,5. Y joder… me encanta la tía de la peli.

-Ya te digo, neno. Estaba bien buena. –Nico no mira a ningún sitio, su mente solo se recrea en el cuerpo de la protagonista (ya la verdad es que merece la pena).

-No… solo digo una cosa. Por qué no hay tía así? Quiero decir, porque no me he enrrollado con una así. A ver… lo mejor que he encontrado es a una fan de Vetusta Morla o de Panic At The Disco! Y tirando mucho lo mejor de verdad fue a la tía que escuchaba a Los Suaves… pero luego los mataba con todos esos grupos de rock español que solo imitan a Extremoduro y casi aporrean a una guitarra como lo hago yo.

-Oye, eso no vale. A mi me gustan Panic At The Disco!... – Carla le hecha una mirada, con los ojos entrecerrados que tiene un claro significado: te la pienso devovler.

-Vale, pero tu lo compensas. La Velvet, Arctic Monkeys, Sonic Youth, los putos Sex Pistols… y ya sé a q mi no me gusta el puto Lou Reed y que soy un hereje. Pero…! Hasta un pringado como yo merece algo de calidad. Qué le pasa al mundo?

-Lo que pasa es que le das demasiada importancia a la música –ahora carga Nico –tírate a las pivita y punto. Te complicas mucho.

- Pero eso es muy fácil.. bueno, puede que no. Pero da igual, solo quiero a una tía así. Ves!? La de la peli es perfecta para mí! Buen gusto musical, guapa…

-Y bebe, se emporra y es ligeramente autodestructiva. Quitando lo último tú no haces nada de eso. Además lo de la autodestrucción lo llevas cómo un niño de 13 años… píyate un buen pedo, fóllate a una desconocida y levátante con resaca por la mañana pensado “qué he hecho??”. –Nico cuenta lo que le pasó después de suspender el último cuatrimestre y que sus padres se llevaran el ordenador del piso y le cortaran internet.

-Puede ser… no digo que no… -Álex está está sin palabras.

-A ver, tampoco es eso, joder. Pero seguro que si conocieras a la tía de la peli la empezabas a juzgar. Que porqué escuchas esto… o porqué escuchas lo otro. Luego te comerías el tarro pensado en ella y además fijo que terminabas diciendo “pensaba que era más madura”. Luego ella se hartaría de ti en unos meses y me vendrías a llorar. –Premio para Carla.

-Mierda… no mola que me conozcas tan bien. Aún así la quiero!

-Vale, pues cáscatela pensado en ella. –Esa ceja levantada lo dice todo en la mirada de Carla.

-Voy al baño. –Acto seguido, Nico se levanta.

-Dime que no va a hacer lo que creo qu va a hacer –la voz de Carla cambia, y su rostro refleja la sensación de asco que comienza a recorrerle por dentro –porque no hace falta que sea tan descarado.

-La culpa es tuya por sacar el tema. Y por cierto, que sepas que Nico tu estaba mirando las tetas…