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martes, 3 de julio de 2012

En el coche


Las luces se cruzan en su rostro una tras otra. Quedan atrás con todo los demás. El viento fresco de la noche de verano entra por la ventanilla y le llena los pulmones con cada fuerte respiración. A cada poco que pisa el acelerador más adrenalina se le inyecta en el pecho. Su pulso se torna cada vez más  frenético, mientras sus manos sujetan con firmeza el volante. El asfalto no respira por donde pasa. Los demás coches se apartan de su camino. Mientras su cabeza hacía memoria de cómo había llegado hasta ese coche. No en esa noche. Ni en ese día. Sino en mucho tiempo atrás… Cómo había pasado el tiempo delante de sus ojos, los cuales ya no era verdes con el sol del verano; sino oscuros y profundos. Se había quitado esa máscara de niño para poder subir a ese coche, y sentí  como rugía el motor. Cada gota de gasolina que explotaba.

Al principio Él no sería quién llevaría ese coche, solo. Estaría acompañado. Siempre hubo varias especiales, morenas, de piel clara y altas o bajitas y de ojos azules. Cada una duraba menos que la anterior y el final se hacía menos soportable. Eran demasiadas las muescas que había detrás de aquella máscara que iba al volante. Puede ya no llevara el rostro de un niño, pero por debajo de sus facciones adultas, la gomina y la barba de más de un mes; había un niño mutilado por dentro. Cada una de esas experiencias era un corte más en su cuerpo, que nunca dejaba de sangrar. Ello lo había llevado solo a ese coche en aquella noche de verano. Le gustaría que todo fuera un sueño,  un mal sueño. Mientras su pecho deseaba más velocidad su alma deseaba que lo que vivía no fuera más que su fantasma del verano futuro. Uno lejano que nunca debía de llegar a cumplirse.  Un aviso de cómo podría llegar solo a ese coche.

Sin embargo no había sueño alguno. Esa realidad estaba viva, y cada vez parecía estarlo más. Porque más era la sangre que recorría sus venas cuando, saliendo de la ciudad, cada vez estaba más cerca del muro. A cada centímetro de distancia que se quitaba con el hormigón mayores palpitaciones sentía. Sus ojos, abiertos a no poder y el ceño fruncido en concentración eran los únicos atisbos de humanidad que parecía que todavía quedaban en aquel semblante frío y por dentro tan mutilado. Pero al final tenía que quitarse esa máscara de hombre, para pudiera respirar por dentro. No podía dejar que aquel peso le siguiera asfixiando. Para cuando se la pudo quitar, tocó el muro. Cinco años habían pasado para llegar hasta ese coche. Ya no pasaría más tiempo…

sábado, 6 de agosto de 2011

Verbena

Las torres de sonido inundan la pista cubierta con la música del escenario, mientras una tenue llovizna cae sobre el tejado de uralita. La pista cubierta reconvertida en una improvisada sala de conciertos está a rebosar con un público entregado a los embriagadores ritmos de la orquesta. Da igual que sean adolescentes pasados de alcohol o parejas de más de 65. Todos están entregados y disfrutan de la calidez del ambiente, sin dejar que la lluvia les estropee su noche de fiesta. Las luces de colores deslumbran a los asistentes creando junto una música atronadora un espectáculo atractivo y entretenido, lleno de colorido, baile y un sonido cautivador.

En primera fila está toda esa gente. Toda esa gente es esa gente que conoces, para bien o para mal. Con la mayoría casi no has hablado. A veces habéis coincido con otros, o simplemente fueron en tu curso en el instituto. En otras solo los viste por algún pasillo… porque realmente allí solo hay los que eran más pequeños que tu o simplemente los que no llegaron a terminar la secundario y no llegaron mucho más lejos. De todas formas para ti no hay muchos motivos para saludarles. Quizá alguno se acuerda de ti, y te saluda de forma animosa (casi como si fueras su colega de cañas del día a día) a la par que esbozas tu sonrisa más artificial y le saludas fingiendo que no lo habías visto. Da igual… seguramente pase un año hasta que os volváis a ver. Porque es cierto: en medio de ese estruendo que es lo más cercano que estará cualquiera de los presentes de ver una performance de Lady Gaga, mientras babean con la ropa ajustada y los sensuales movimientos de las cantantes; no sientes la obligación de tener que saludar a nadie. Qué más te da que quedes mal, como un borde o un desagradable? Ya te sientes suficientemente solo, en medio de esa barahúnda adolescente y con el alcohol corriendo por sus venas que salta, grita y baila. Porque da igual que estés rodeados de tus amigos, o de toda esa gente. Ya que estás solo. Sabes que no encajas allí. Ese no es tu sitio. No porque seas demasiado bueno para ello, sino porque no perteneces. No te encuentras cómodo. Los que te rodean no son de tu gente, y tus amigos están demasiado entregados como para percatarse de lo que ronda tu mente. En definitiva, que no estás en tu ambiente. No le tienes que dar explicaciones a nadie, porque solo piensas en marcharte y dormir acurrucado en tu cama.

miércoles, 6 de julio de 2011

Pesadillas

Se revuelve entre las sábanas en busca de alguna parte que todavía conserve algo de frescor al tanto que ellas se le pegan al cuerpo por el sudor que no cesa. Éstas le agarran queriendo hacerle suyas y asfixiándolo en un baño de sudor mientras cumplen su macabra y erótica fantasía. Se enroscan poco a poco a su cuerpo moreno con cada giro. Su piel está atrofiada por una tela cálida y húmeda que lo persigue cada noche mientras su mente despierta es atemorizada por sus pesadillas. Éstas lo drenan por dentro al igual que aquella habitación calurosa con su ambiente opresivo lo hace por fuera. Las pesadillas que de verdad le matan no son las que aparecen cuando duerme sino las que le impiden hacerlo. Las mismas pesadillas que le acosan y ponen sus latidos al borde del paro. Las mismas pesadillas que si no fuera por la costumbre le harían ahogarse en sollozos de culpa mal dirimida. Fragmentos de dentro de su cabeza que como esquirlas de diamante que desgarran su mente por las noches antes de que esta descanse entregándose a un sueño profundo. Es la tempestad que vive antes de la calma que solo llega cuando esos brazos morenos dejan de intentar salir a flote en un caluroso mar de tela para hundirse en lo más profundo. Mientras se hunde ya no hay más dolor, tensión ni pensamientos o recuerdos que lo encuentren. Las pesadillas podrían terminar así para siempre si solo se dejara hundir, si solo dejara de respirar. Por eso la verdadera calma nunca le llegará.

martes, 7 de junio de 2011

Empieza el verano!

Empieza el verano! Ya está aquí. Por fin! Ya iba siendo hora, no? El caso es que ya estoy “de vacaciones”. Lo malo es tener que decirlo entre comillas… pero cómo no las vamos a poner cuando son 3 las asignaturas que hay que recuperar en julio? Bueno, de momento, porque oficialemente son solo dos. De todas formas, good bye Santiago! Ya no viviré allí durante un tiempo. No es que esté mal esa ciudad para vivir, no me malinterpreteis. Lo que sucede es que todo cansa con el tiempo. Y si ese tiempo son exámenes uno detrás de otro, estudiar y ver como eres incapaz de aprobar… pues qué le vamos a hacer!

“Todas las relaciones necesitan tomarse un tiempo, y esta es una de ellas. Nos veremos alguna vez durante estos meses. Sabes que no podemos evitarlo. Pero necesitamos un tiempo… Te echaré de menos, y el año que viene será otro.”

Esto es lo que le diría. Pero claro, lo que pensaría sería otra cosa. Es como una ruptura… pero sin serlo, y como no; no puedes quedar mal.

“Adiós, zorra. Espero no verte. Pero me jode tener que hacerlo, porque ni así me das un respiro.Hasta en vacaciones me tendrás atado. Sois todas iguales… unas vívoras, nos chupais la sangre, joder!”

Bonito? Puede… de todas formas es lo que se dice sin tener la cabeza fría. En caliente, vamos. Lo que piensas en el primer momento. Seguramente con el tiempo, te encontrarás vació… porque la echas de menos. Porque en un año, incluso menos, ha conseguido cambiarte. Cambiarte para bien, por suepuesto. Ya no hablas como antes de que os conociérais. Tampo piensas igual… porque te ha hecho más flexible, menos cuadriculado. Las ideas que te pululan por la cabeza son otras. Fruto de encuentros y desencuentros en todo este tiempo. Es lo que tienen los romances, que calan hondo. Además! Hasta te ha cambiado los hábitos! Quién podría sino ella… y eso que con el tiempo que ha pasado estás peor: más gordo, ojeroso, peor forma físca, estresado… Bueno, no demasaido claro, pero sí un poco. Sin embargo ha sido un buen año. Bastante bueno incluso. Has crecido y te has distanciado de todo lo que querías cuando os conocisteis, porque en el fondo os conocisteis para eso; para dejar las “cosas” atrás.

Ahora con el verano vuelves a esas “cosas”. Son algo distintias en principio. Pero siguen ahí… nunca se han movido. Te esperaban. Esa es tu otra relación. La que dejaste porque llevabais tanto tiempo juntos que no la podías ni ver en pintura (casi) pero que siempre tenía algo para retenerte con ella… el sexo. Con discusiones que siempre terminaban así… Hasta que te cansas de siempre la misma monotnía: discusión, problema, sexo, solución… eso no era vida, y la dejaste. Con suerte ahora será distinto. Porque en estos momentos estás entre la espada y la pared. Cansado de una y muy receloso de la otra.

Qué raro vivir entre dos… mundos? Para ti casi lo son, y además bien diferentes. Lo malo es que cuando estás entre ellos, qué puede pasar? Saltar del fuego para caer en la sartén? O caer en el suelo de la cocina para que cuando mamá pase el aspirador termines en una bolsa desechable llena de polvo. O en su defecto si el perro ande por la cocina te coma! O quizá ninguna de estas idas de olla!!

Por cierto niños, la canción del día es esta. Hoy me pasé un buen rato para saber de quien era (ingenuo que soy de no saberlo!) y quiero que la escucheis y veais lo moñas que soy!

jueves, 26 de agosto de 2010

Algo interesante

Suena el despertador. Te levantas. Desayunas. Te duchas. Te vistes. Vas a la auto escuela. Haces para la tarde. Te metes en el ordenador. Comes. Coges el bus. Quedas con tus amigos. Vuelve a casa. Te metes en el ordenador. Cenas. TV. Ordenador. Cama… Vuelves a empezar. Esto es un resumen de mi verano. Y lo malo no es que sea escueto, sino que es demasiado preciso. Quejarse: no. Es tranquilo, sencillo; como a mí me gusta. Sin complicaciones aparentes (y pocas pueden surgir). Pero a pesar de todo es bastante agridulce. Siempre quiero más.

No sé si es que soy un caprichoso o un inconformista, pero a pesar de que he tenido un verano preuniversitario bastante decente; uno siempre quiere más. Cada mañana que pasa estoy más convencido de que el verano es un arma de doble filo. Por un lado, durante el curso, lo ansías para escapar de los libros que no te dejan salir. Mientras que con las vacaciones lo puedes llegar a detestar por repetitivo, como si con tanto tiempo libre no supieras qué hacer. Al final siempre necesitas algo que hacer, y la auto escuela no es precisamente algo interesante para mantenerse ocupado. Empiezo a pensar que necesito un hobby que me mantenga realmente ocupado. Algo con lo que cambiar un poquito de aires durante las pocas semanas que me quedan hasta que empiecen las clases. Y que se pueda seguir manteniendo. Porque la verdad seguro que es más interesante que la mayoría de la gente. Bueno, cuál será el problema?? Yo (casi seguro), los demás (en su mayoría planos, aburridos y nada emocionantes), o que necesito (desesperadamente) algo interesante que hacer.

Con todo esto, cuando escribo sin pensar, me da la sensación de que yo estaba hecho para emociones fuertes, suspense, etc… estar en el ojo del huracán. Y pudiendo serlo es el resto quien me lo impide, por ser tan jodidamente normal. No me malinterpretéis. Ser normal no está nada mal, cada uno como quiera. Pero eso es tan plano. Poco interesante, tedioso… Vamos que todo sería mejor si viviéramos en una peli de Woody Allen, de Scorsese, de Sam Mendes… o en una novela de Nick Hornby. Los personajes serían mucho más interesantes. Nuestro alrededor sería más interesante. Qué bonito es soñar!