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martes, 29 de junio de 2010

This is the end...

El verano ha llegado hace unos días. Hace calor, la gente va a la playa, no hay clase… lo clásico. Se palapa un ambiente distinto. Enrarecido. O eso me parece. Dentro de unos meses es posible que ya no viva “aquí”. Es decir, la casa en la que he morado de forma casi seguida los últimos años. Es decir, el lugar en el que pasaba mí tiempo con la misma gente los últimos años. Daba igual que fueran amigos o no, y que ellos fingieran no verte para sentirse mejor, porque a fin de cuentas tú eras el “rarito” de clase. El “aquí” es demasiadas cosas, muchas de ellas monótonas. Puede que sea la misma gente o ver siempre el mismo lugar… yo creo que es parte de las dos.

Dentro de unos meses podré decir adiós, despedirme de mi habitación porque aunque vuelva a ella todas las semanas y no esté independizado de verdad: la pierdes de vista. Te acostumbrarás a ver otras paredes antes de dormirte y ya no tendrás delante el póster de los Sex Pistols que compraste hace años (cuando empezaste a ser el rarito de clase). Cuando te levantes por la mañana no será por el ruido ese viejo exprimidor que está en las últimas y que no puede con una naranja. Todo será distinto, no mejor ni peor, pero distinto.

Después de seis años, con el coco más que sorbido por la monotonía, uno necesita un cambio. No uno que fuerces como un maldito desesperado aburrido del día a día. Necesitas uno natural, algo que llevas esperando años, algo que te hallas ganado y empezarlo (o terminar lo anterior) a lo grande. Qué más da que el principio sea el final o el final el principio, el caso es que sea rompedor, que acabe con todo lo que creías durante los últimos seis años sin acabar contigo. Un reto, desafío, prueba o como queráis llamarlo. Me da igual… pero necesito reducirlo todo a cenizas (de forma metafórica) y poder construir sobre ellas, acabar con la agonía que llevas dentro los últimos meses como si intentaras salir y no pudieras. Necesito volver a tener la sensación de que realmente estoy vivo, y que cada una de mis palpitaciones parezca ser la última. Necesito volver a percibir ese algo que uno nota cuando escucha por primera vez una de esas canciones que no puedes dejar de escuchar una y otra vez, que ella sola te dibuja una sonrisa en la cara… quiero volver a tener uno de esos momentos y salir del letargo en el que te sumen los estudios, el curso y la gente. This is the end, my only friend, the end…

lunes, 31 de agosto de 2009

Cuanta gente curiosa hay en el mundo

Seguramente la mayoría de la gente que se precie ha estado en un concierto, pero no en uno de pago, aunque ese también valdría, sino en uno público donde puede ir todo el mundo; y cuando digo todo, digo todo...

Las calles de las ciudades son curiosas, porque encuentras gente de diferentes etnias, con diferentes historias, y todas esas "cosas" que mencionarían en cualquier película de Hollywood sobre la vida y sus vicisitudes, pero coño no me voy a liar; a lo que iba: si en un ciudad, y no Madrid o Barcelona, sino A Coruña (algo más pequeñita y acogedora, más suya) hay tales "corrientes humanas", creo que la mayoría se pueden ver en un concierto público. Cuando hablo de concierto público, no digo uno donde toque la sinfónica de la madre que la parió acompañada de un elenco de cargos públicos, familias, y mucha seguridad; sino de uno pequeño y sencillo más encaminado a los jóvenes (y non tan jóvenes) con música rock, pop; o cualquier basura que necesite amplificación y un escenario. Bien pues, sin más dilación, os presento mi teoría (la cual creo probada): id a uno de los conciertos públicos de vuestra ciudad, que no sea en un sitio grade, y para terminar; que la música (si puede ser) no sea con una carga de "pijerío" o estupidez en su composición (hablando claro, algo que sea de verdad). Bien, caminad por el evento, que anteriormente haya reunido los citados requisitos, y mirad a vuestro alrededor, ¿qué veis? A parte de un público "normal" (no seré yo quien defina un término tan complejo aplicado a los asistentes a tal evento) también hay gente "curiosa"...

Recodáis los de pequeños cuando ibais por la calle y veíais gente "rara" y mamá decía: "Hijo, no te acerques"... Bien pues toda esa gente estará en ese concierto, en muy pequeña cantidad, pero concentrada de una forma más alta de lo normal. Desda la gente estrafalaria a más no poder, sin encasillar en un grupo social o edad determinados, hasta los individuos a los cuales a uno no le gustaría encontrarse en un callejón oscuro de noche y solo (vamos, esos que nos ponen los pelos como escarpias).

Bien después de esto, pensaréis: " ¿A qué coño a venido todo esto?". Elemental: de un joven que necesita compartir sus ideas con suerte con algún individuo que lo quiera leer; otro "raro" (o no ).
De todo hay en la viña del señor...