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martes, 15 de diciembre de 2009

Querido, y ahora amorfo, Silvio...

Como imagino, la mayoría de vosotros conoceréis el reciente ataque que sufrió el “tito” Berlusconi, ese hombre que es el presidente de Italia, un país vecino. Recordamos que desde este blog NUNCA fomentaremos la violencia contra ningún individuo y menos contra un presidente elegido por el pueblo, independientemente de que ese presidente tenga careos con damas de compañía y fomente el machismo o la xenofobia. Independientemente de que ese presidente se haya permitido el lujo de de calificar como “rosa” la conformación de nuestro propio gobierno, por su igualdad de género, o se considere a sí mismo una especie de deidad, con una capacidad de retórica que deja bastante que desear.

Tras esto, reitero: no defendemos ni apoyamos ningún tipo de manifestación violenta. No obstante, aprovechando el próximo evento en la agenda del pavo en cuestión, una (¡más todavía!) operación de cirugía estética para arreglar los desperfectos que en las imágenes no tenían buen aspecto (con toda esa sangre; ¡qué asco! Más de lo normal).

Como este artículo me está saliendo tan culto, con palabras como: retórica o deidad; he decidido hablar de economía. Sí, pero más concretamente de la economía de Silvio. Ya sabréis que la crisis, que tanto nos dicen los lacayos de Espe en Telemadrid es culpa de ZP y el resto de jinetes del Apocalipsis de su gobierno, en realidad pasa factura a todos. También en Italia: faltan pelas para pagar al personal. Que porqué lo sé, muy fácil: ¿dónde estaban los protectores de Silvio durante el ataque? Una seguridad deficiente. Podía ser que siguieran los pasos de su boss y estuvieran corriéndose la juerga padre, nunca mejor usado el juego de palabras, o tomándose un descansillo, como sucedería aquí. Pero nada más lejos de la realidad: no pongo en duda la profesionalidad de un cuerpo de élite que protege a la principal personalidad del país. Aunque si en lugar de contratar tíos de acero que nos pillan por la calle y nos retuercen el pescuezo cuan pollos de corral, nos damos al vicio de las subcontratas… pasa lo que pasa. O en su defecto no contratamos. Solo añadir que los servicios de inteligencia habían avisado del alto riesgo que conllevaba ese mitin pero Silvio, un hombre del pueblo, no podía faltar a la cita para reunirse con sus simpatizantes. ¡Eso es un político valiente, fuerte y con unas grandes pelotas!

P.D: Recordamos a Silvio que le va siendo hora de pagar a la Camorra para que vayan cambiando al personal de seguridad, que un día de estos nos lo matan y se me acaban los chistes. Joder, ese tío debía estar en la Paramount, no me extraña que la Rolling Stone en Italia lo nombrara rockero del año. Lo que yo decía, miren ustedes, a ese no le queda ni tabique nasal de tanto rodaballo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El hombre de los cascabeles de oro

Hoy me encaminaba para clase, como cada mañana, con un frío que cortaba la respiración y te calaba los huesos. En el coche mi señora madre puso un programa de humor mañanero. No os imaginaréis mi sorpresa cuando los locutores mencionaros al personaje del cual iban a hablar. Un político de casta: Silvio Berluconi. Sí chicos, el “tito” ha vuelto…

El “tito” regresó pronunciando unas palabras en las que decía que los ataques y calumnias de la oposición lo habían hecho más fuerte, que aquellos que lo apoyaron pensarían en él como un político tan fuerte y con pelotas. Sí, con pelotas, pura retórica.

Después, estos señores de la radio, muy en su línea de humoristas mañaneros, comenzaron a lanzar una batería de chistes malintencionados contra el “tito”. Seguro que eran unos “hippies” liberales. El “tito” nunca mentiría. Ahora os lo explico. Como dijo Jack el Destripador: vayamos por partes.

Sí, es un político fuerte. Solo hace falta que nos sentemos a pensar un momento y racionalmente. Después de tanto meneo de cadera uno debe de terminar con la espalda destrozada y caminando con bastón, en otras palabras, hecho una mierda. Pero claro, eso solo es aplicable al ciudadano de a pie, el que no se puede costear fiestas en mansiones con putas y quién sabe si algún que otro tirito para que la fiesta no decaiga (a perforar tabiques chicos). Eso es fuerza “tito”, ni Rocco estaría a tu altura.

Segundo punto. Sus pelotas son enormes, la apoteosis de género masculino. Cómo no lo van a ser después de las numerosas ocasiones que el “tito” le da “un meneíllo al cuerpo”. Pero bueno, es cierto que con 73 años, esas grandes pelotas se asemejen más a grandes pasas. Las reservas se agotan, “tito”. No pasa nada, mientras la ciencia estética y médica avance, se le pueden hacer unos apaños a esos colosales tanques vacíos. Arriba la virilidad, ¿no, Silvio?