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viernes, 25 de diciembre de 2009

Scirocco

Como sabréis uno de los detalles más importantes en las cenas de Nochebuena es la cantidad. La cantidad de comida que se traduce en que a la mañana siguiente destrocemos la báscula. Mientras bajaba esa ingente cantidad de comida, reposando tranquilamente en mi sofá, he recordado un spot publicitario que emitieron el año pasado y que ahora podemos “videar” de nuevo, imagino que por abaratar gastos, en TV. Es del Volkswagen Scirocco, sí; un coche.

Con todo ello he recordado que hay algo sobre lo que nunca he escrito: los anuncios de TV. Pocos anuncios hay que me gusten tanto como ese. Es uno de esos momentos en los que el anuncio deja de ser un mero intento de vender un producto para ser algo más, porque disfrutas con él.

No deja de ser curioso que después del post anterior sobre las auto proposiciones de cambio y todo ese rollo, porque que coñazo de discurso solté, un anuncio de TV me contradiga tan bien. En estos momentos, mientras escucho 10530 Overture de la Electric Light Orchestra, una canción impresionante a mí parecer; todavía recuerdo esas palabras: “¿Por favor, Marc, te importaría pasarme el suflé?”. Todavía recuerdo esa mirada con un fondo musical de la Tocata In D Minor (de Bach) sonando. Creo que es uno de esos segundos que ves en una pantalla y es como si durante ese corto espacio de tiempo fueras el personaje o estuvieras dentro de él. Como si lo vivieras. Llamadme loco o estúpido, o simplemente ingenuo, pero en uno de esos momentos es como si tuviera una extraña emoción que me corroe por dentro. Es solo una pequeña pincelada del tiempo de nuestra monotonía, pero me gusta. Es agradable el disfrutar algo tan habitual, y sencillo, como un anuncio de TV.

En otras circunstancias estaría mentando a toda la familia del director de Antena 3 por los cortes publicitarios durante Los Simpsons, pero cuando te ponen delante un anuncio así: hasta lo agradeces.

P.D: Espero que después de ver el anuncio entendáis porque me “deja en bragas” con mi rollo sobre el fin de año. Qué forma tan “elegante” de acabar con “lo mismo de siempre”.

http://www.youtube.com/watch?v=EVrQ-o5WlHU

sábado, 19 de diciembre de 2009

MI dualismo

No sé si seré el único, pero últimamente empiezo a pensar que mi cabeza me juega malas pasadas. No penséis que estoy empezando a enloquecer más de lo normal. Como debe de ser empezaré por el principio, que no hay mejor forma. Imagino que cualquiera con una cierta base de filosofía, la que ofrece el sistema educativo público porque la otra la desconozco, por lo tanto todos conoceréis lo que es un dualismo; sobretodo con los filósofos griegos: Platón, Aristóteles… vamos de esos que si en la antigüedad porculizaban a tu hijo eran dueño y señor del barrio.

Como no voy a voy a dar clase d filosofía, porque todavía rijo lo suficiente, os cuento, aquí en confianza, mi propio dualismo. En otras palabras mi paja mental. Pero con teorías del pensamiento, no necesito irme a un mundo tan abstracto. Con la gente. En el contacto diario. Pero tranquilos, no voy a pretender ser Freud, ni Jung, ni House en un día de resaca. A lo que iba. Mi propio dualismo. Con la gente que me rodea. No sé porque pero es un hecho.

Recientemente, me sucede con algunas personas y especialmente con una. Veréis no sé como soy capaz de odiar o rechazar a alguien, no poder mirarlo a la cara; pero por el contrario necesito contacto con ella, no de forma desesperada, recordarla. Cosas muy en la línea telenovelesca que difunde el canal Cosmo. Esas cosas (y sí de vez en cuando veo Cosmopolitan…). Es extraño como de forma irracional con una misma persona pudo experimentar sentimientos y sensaciones antagónicos. Que en lugar como de anularse como los polos + y -, me dejan el “coco” hecho polvo. Pues razonar con las emociones es tarea ardua y compleja. En otras palabras, jodida de “carallo”. Pero esto no es solo con el individuo X, es con otros muchos. Escribo sobre ello como forma de desahogarme de quitarme esa presión que te dejan esas dos posturas tan irracionales e incomprensibles, pero que dejan algo “maliño” por dentro. Creo que nunca me acostumbraré a estas confusiones, estos extremos. Bueno, que os voy a contar; esto es mi dualismo. Cosas de adolescentes pajilleros y sentimentales, ya sabéis, tópicos. Creo que si existen tienen que tener algo de cierto, ¿no?